Sobre los Ejercicios Espirituales de Mes. Se les llama así pero duran lo que tengan que durar. En nuestro caso (fuimos ocho participantes: cuatro novicios jesuitas, tres hermanas salesianas y una hermana de OSCUS_ monjitas sin hábito estas últimas, precisión que considero importante pues en mi vida laica no sabía de su existencia_), duraron cinco semanas. Qué se hace ahí? dedicamos todo ese tiempo a orar. Los Ejercicios son una experiencia creada por San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús (jesuitas) y puesta por escrito a modo de manual a seguir/instrucciones, en la que lo se busca es precisamente eso, ejercitar el espíritu (por supuesto el presupuesto es la fe).
Se dividen en cuatro semanas (etapas), en las cuales recorremos la vida de Cristo basados en las pautas del libro. De manera muy general resumo el contenido de las etapas: La primera semana es sobre el pecado y sus consecuencias, la segunda sobre la vida de Cristo desde su infancia hasta su vida pública, la tercera su pasión, y la cuarta su resurreción. Pero como dije, todo esto acorde a las pautas del libro (y las actualizaciones necesarias sobre ciertos conceptos, pecado por ejemplo, introducidas por la persona que los dirige).
Cada día tuvimos 4 momentos de oración de una hora cada uno. Dos en la mañana y dos en la tarde. Las dos de la tarde eran una repetición del contenido de las horas de la mañana (a nuestro fundador le gustaba repetir _y cómo le gustaba_). Al finalizar cada etapa teníamos un receso de un día.
Un presupuesto de la experiencia es el silencio (y la ausencia de todo tipo de distracción) durante la duración de cada etapa. Francamente, aunque me dicen que soy bastante callado no pensé que sobreviviría tanto tiempo de silencio. De todas maneras todos los días teníamos una Misa hacia el final del día en la que compartíamos el diálogo, la falta de este, asperezas o consuelos de los momentos de oración. Todo, claro, llevado o naciente de nuestras experiencias de vida. La experiencia del día a día además era compartida con un acompañante espiritual (el que dirige los ejercicios en nuestro caso) que nos ayudaba con pautas en caso de que caigamos en aparentes vacíos o desazones (para todo eso también hay toda una terminología _palabras como consolación o desolación por ej_ sobre la que no me explayaré aquí, a menos que me hagan preguntas).
Para concluir. O ahora sí para opinar. La experiencia fue muy rica, logré superar mis desesperaciones de distracción en la primera semana y la fobia al control mental (pues hay una disposición, la peor de todas para mí, que dice que al ir a dormir debemos estar pensando en el tema del día siguiente, tema señalado por el autor por supuesto, cosa muy difícil de aceptar, pero que en todo caso pude superar). Sobre la experiencia de Dios...no voy a caer en el lugar común de que le dio un giro a mi vida (aunque puede suceder), puedo decir que amplió mi apertura, me permitió ver distracciones y guió a experimentar seguridades (o abandonos) respecto a la acción de Dios en el día a día en nosotros y en lo que nos rodea y quienes nos rodean. Nos pidieron que lo resumamos en una frase-consigna, la mía fue "Dios es y su naturaleza es darse". Sobre que quiere decir esto, les tocará preguntar (si les parece muy críptico y claro si les interesa), pues tiene detrás el contenido de mi experiencia.
Para concluir este tema una frase al principio del propio texto, que define me parece bastante bien, lo que se busca proponen estos ejercicios:
"Ejercicios Espirituales para vencerse a sí mismo y ordenar la vida sin determinarse por afección alguna que desordenada sea".
En conclusión remover todo en nosotros o revisarlo (superando el discurso de los pecados usuales/faltas morales versión puntillista) para dejar pasar la acción de Dios.
Sobre la Caminata. Caminamos 12 días! Desde Quito hasta el Coca (Itinerario por día: Pifo, Papallacta, Baeza, El Chaco, San Carlos/Río Malo, Reventador, Lumbaqui, Sevilla, Lago Agrio, El Eno, Joya de los Sachas, El Coca). A una velocidad de 5-6 km por hora aproximadamente. El motivo. El primero, la obediencia. A nuestro superior "se le ocurrió" que sería bueno que participemos de esta caminata organizada por los Capuchinos en memoria de monseñor Alejandro Labaka y la hermana Inés Arango y también con motivo de denuncia por la explotación, de acuerdo a los organizadores, de manera desordenada del petróleo y la madera en el Oriente, lugar específico el Parque Yasuní, aunque respecto a esto hablo de memoria, al menos en este momento (¿?, sí).
El segundo motivo...
Puedo decir que mi perspectiva de sólo por obediencia cambió a partir del cuarto día aproximadamente y pasó a ser el dejar a cada día ser cada día (o a Dios ser Dios). Y eso fue genial. Las fuerzas y los músculos después del tercer día en vez de desahacerse se hicieron más fuertes y lograron que los dolores se aminoren, lo demás fue dejar a Dios proveer, lo que vendría vendría y sería aceptado. A veces claro quería que lo que venga sea una lesión que realmente no me permitiera seguir (cosa que por "desgracia" no se dio).
En la caminata participamos además de nuestra orden, los capuchinos, los combonianos, laicos jóvenes y terciarias capuchinas (religiosas capuchinas). Para la parte final nos acompañaron también las lauritas (otra orden femenina)(a veces creo que las precisiones son para mí). Y en la inicial franciscanas (no son lo mismo que las capuchinas?...)
Sobre las consignas. Eso fue muy divertido: "Con Alejandro e Inés a defender la vida", "Vea, vea, vea, que cosa más bonita la Iglesia organizada en defensa de la vida", "tronco va, genocidio viene", "fluye el petróleo, sangra la selva", "si, si, si, si a la vida si, no, no no no a la muerte no", "arriba, abajo, el pueblo, carajo, derecha, izquiera (y la combinamos con la primera frase)" entre otras. Como han leído algunas explosivas o muy generales a mi parecer, pero debo resaltar que cuando opiné al respecto fui escuchado y cuando menos por momentos se las aminoró (sé que parte de mi conciencia estará decepcionada porque no retiré mi colaboración, sin embargo parte de mi nueva apertura, al menos por esta vez, fue hablar y tolerar, la experiencia se me reveló como más importante en este caso). Por otro lado hubo el espacio para proponer otras si hubiera querido.
En total caminamos, dentro de mi grupo (pues hubo otra caminata desde Ambato al Coca), unos 35 fijos, con subidas y bajadas por personas que se sumaban y caminantes que se quedaban o lesionaban en el día.
Para terminar, pues se me acabó el tiempo, puedo decir que terminó gustándome mucho la experiencia: la precariedad en las llegadas a los pueblos, a veces a salones a veces a hogares de familias hospitalarias y el intercambio o relación que se fue afianzando entre todos los caminantes. De ser posible, aunque no me hubiera imaginado diciendo esto antes, me gustaría repetirla el próximo año (pues esta es la segunda vez que se realiza y conozco que ya efectivamente se está preparando una nueva para el próximo año).
Ahí nos vidrios. Allá voy Batmitan?
Y, Felicidades Guayaquil!

